sábado, 24 de diciembre de 2011

Navidad

20:30hs.:
Los más puntuales llegan solos, antes del horario convenido. Ya vienen cargados de entrada, postre y doscientos litros de bebida. No les impacientan las doce, les impacienta todo el alcohol que puedan ingerir.

Siempre alguien llega cuando están todos comiendo. No saluda uno por uno porque está cagado de hambre y se sienta de una a morfarse todo. Es el que seguro se mancha la camisa cuando se estira sobre toda la mesa tratando de alcanzar alguna ensalada.

Tipo 23hs.:

Ya se comieron todo como bestias. No llegan ni al postre, porque están que revientan. Ya se está por acabar el vino, la cerveza que quedó se calienta en los vasos que esperan champagne o sidra.

Los nenes empiezan a romper las pelotas, ya no pueden estar sentados en la mesa, ni esperar hasta las doce. Arranca la ronda quemacabezas de cohetes y todas esas miserias pirotecnias que dañan a los animales (Juro que este año no voy a tirar ni un chasquiboom), pero al hombre lo hacen sentir superior porque cree tener un poder idiota de hacer ruido con pelotudeces. Y no nos olvidemos de esa tia (madre en mi caso) que se pone loca con los cohetes y piensa que nos va a explotar en la cara uno por uno y nos hace retroceder 900 mts.


Las viejas lloran discretamente, secándose la lagrimita con el pañuelo de trapo de hace tantos años.


En algunos casos, los pendejitos empiezan a delirar con que ven a Papá Noel en el cielo. Si es que no aparece alguien disfrazado y transpirado hasta los huevos con ese traje digno del Polo Norte.

00:00hs.:
Los ñiños corren desesperados bajo el árbol, a buscar los regalos.

Los pre-adolescentes, probablemente con una copita de sidra que dejaron por ahí en sangre, los miramos obnubilados, esperando que el paquete más grande sea para nosotros. Nos vamos con el ego destrozado, por supuesto.

Y el infaltable primo en edad CASI adulta haciendo pelotudeces, con varios fernet encima, mandado a ayudar a los niños a prender los cohetes.

Los padres de los niños empiezan a lagrimear, pero porque el nene está destrozando el "SuperMegaAutoRobotFantásticoqueseconvierteenguitarraycocinafideos" archiconocido e híper caro.

Los dejan de lado y agarran bengalas.
Probablemente algún tio mayorcito y borracho que se las prende salga con un ojo herido.
Y las tías cuidadosas le dan estrellitas, y el nene se aburre con estupideces así y pela el cohete más grande del mundo que se lo regaló el tio/primo soltero e infelíz que ya está buscando el encendedor, porque es lo más loco que va a hacer esa noche.

Las personas más frescas -mujeres madres usualmente-, comienzan a juntar la mesa. La ensalada de frutas sale en diferentes potes de repartija. El lechón, la lengua a la vinagreta, las ensaladas... todo se divide para que nuestras gozosas familias pasen dos semanas comiendo lo mismo. Y todavía falta Año Nuevo. Vómito en puerta.

Salen a escena el Ananá Fizz, sidra, champagne, etc... sumados a las calorías de los turrones y chocolates varios, tortas y otras dulzuras que generan nada más que panza y placer efímero. (pero como gustan!)

Ya está el más gordito de la familia atacando, antes de que terminen de traer todos los dulces.

Y ya los "familiares" extras entran en acción.

Seguramente a esta altura me deprimo porque tengo cada vez menos regalos que mis primitos.

3 mocos pegados:

Fosforomutante dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Fosforomutante dijo...

Me tome el tiempo de leerlo esta vez, y podes creer que encontré esto hacia mi persona.
"Y el infaltable primo en edad CASI adulta haciendo pelotudeces, con varios fernet encima, mandado a ayudar a los niños a prender los cohetes." jajajajjajajaj te pasas.

Anto dijo...

jajajajaja y bueno! Necesitabas aparecer en la noche navideña, flaco.